Turingia como destino turístico

Paisajes de hermosura única, un sinfín de fortalezas y palacios, una variedad arquitectónica y cultural sin parangón y una amplia oferta para disfrutar del tiempo libre para toda la familia: esos son los ingredientes de la receta de Turingia para las vacaciones. Por las mañanas se puede pasear por los bosques del Thüringer Wald o practicar senderismo en los montes de Kyffhäusergebirge, para recorrer por la tarde las románticas callejas de los cascos históricos urbanos o revivir en un palacio el esplendor de otros tiempos. Y para terminar, por la noche ¿por qué no disfrutar de la excelente gastronomía turingia tras una visita al teatro? En nuestra región es posible compaginarlo todo, ya que las atracciones nunca están lejos una de otra. El propio Goethe ya alabó los privilegios de Turingia: “¿Dónde más, en todas las tierras alemanas sería posible encontrar acaso tantas bondades en un espacio tan pequeño?“.
Da igual si hablamos de Erfurt, Weimar, Gotha o Eisenach: el atractivo de las ciudades turingias es su mezcla de historia y tradición, cultura y entretenimiento, clasicismo y modernidad. Una mezcla que bien merece una visita. Weimar es el punto de encuentro de todos los nombres del clasicismo. Con las antiguas casas de los príncipes de la palabra, Goethe y Schiller, los palacios, parques y villas, la cuna que vio nacer el movimiento Bauhaus fue elegida en 1999 como Capital Europea de la Cultura. Al igual que Weimar, en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO figura también el castillo de Wartburg, “el más alemán de todos los castillos“. Fue aquí donde en su día se ocultó Lutero bajo el nombre de Junker Jörg y donde sentó las bases de la Reforma Protestante con la primera traducción de la Biblia al alemán. Y cuando en Gotha, una vez al año y durante pocos días, se levanta el telón del teatro barroco más antiguo del mundo totalmente conservado, con motivo del Festival Ekhof, son miles los amantes de la música que acuden desde toda Alemania al suntuoso palacio Schloß Friedenstein.

En el pabellón de deportes de invierno de Oberhof los premiados especialistas alemanes en biatlón se pueden entrenar incluso en verano, sobre nieve artificial. Pero los amantes del deporte invernal y los aficionados al esquí nórdico también pueden disfrutar de estas instalaciones.
En el pabellón de deportes de invierno de Oberhof los premiados especialistas alemanes en biatlón se pueden entrenar incluso en verano, sobre nieve artificial. Pero los amantes del deporte invernal y los aficionados al esquí nórdico también pueden disfrutar de estas instalaciones.
Mucho más atrás en el tiempo viajará si visita la capital actual del Estado Libre de Turingia, Erfurt. Sus raíces se hunden, según los arqueólogos, en los años del Reino de Turingia, entre los siglos V y VI. Elevada a sede del obispado en 742 y enriquecida gracias al comercio del isatide o hierba pastel, una hierba empleada para obtener tintes azules, Erfurt fue escenario de numerosos parlamentos y cortes de los emperadores o káisers alemanes. Con su inigualable casco histórico, las iglesias románicas y góticas, las ricas casas de los patricios y la poderosa ciudadela de Petersberg, hoy Erfurt es una auténtica joya entre las ciudades de Alemania. Aquí fue donde se sometió Enrique el León al Emperador Federico Barbarroja en 1181, aquí estudió Lutero e ingresó en la orden de los monjes agustinos en 1505, aquí estuvo la residencia del rey Gustavo Adolfo II de Suecia durante la Guerra de los 30 años, y aquí fue también donde se encontraron Goethe y Napoleón en 1808. Por encima de los tejados de la ciudad, el cielo está dominado por la catedral y la iglesia de San Severo, que cada verano se prestan como espectacular telón de fondo para los tradicionales Domstufenfestspielen, los festivales de la escalinata de la catedral. Quien haya deambulado alguna vez por el puente de Krämerbrücke con sus coloridas casas de entramado de madera o quien haya disfrutado del sol primaveral en alguno de los cafés de las calles de la ciudad vieja amará esta ciudad y su aire casi mediterráneo.
Pero también la ciudad universitaria de Jena o las antiguas ciudades residenciales como Altenburgo, Meiningen y Rudolstadt tienen fuertes lazos con la vida culturas y social alemana. Músicos como Bach, Telemann y Liszt, pintores como Cranach, Feininger y Kandinsky, escritores como Goethe, Schiller y Wieland trabajaron en Turingia, que cuenta entre sus hijos también con el zoólogo Alfred Brehm, el “Padre de los animales“. Esta riqueza cultural se refleja todavía hoy en la gran cantidad de museos, teatros, festivales, mercados tradicionales y fiestas populares.
Pero los turingios no son solamente amantes de la cultura, sino también los campeones del senderismo en Alemania. Según un estudio de la agencia Emnid, el 43 % de los habitantes de Turingia salen a recorrer y disfrutar de la naturaleza con regularidad. Y es que las condiciones para ello en el “corazón verde de Alemania” son ideales. La receta que los atrae tiene estos ingredientes: un paisaje variado, con montañas que rozan los 1000 m de altitud, extensos prados y pastos y un sinfín de bosques, parques naturales como el bosque de Thüringer Wald y más de 16 000 km de senderos señalizados. El Parque Nacional de Hainich ofrece vistas inigualables a un paisaje prácticamente inaccesible, desde su sendero que serpentea entre las copas de los árboles, el Baumkronenpfad. El Rennsteig, que atraviesa los bosques de Thüringer Wald es el sendero más famoso de Alemania. También se vuelven a transitar los antiguos caminos de peregrinación que seguían la antigua ruta comercial Via Regia, recuperados en Turingia y señalados con la vieira de los peregrinos a Santiago de Compostela. Ya lo dijo el escritor Theodor Storm: “Quien no visite la región de Eichsfeld, no sabe lo que se ha perdido“.
Monumento de Kyffhäuser en Bad Frankenhausen
Monumento de Kyffhäuser en Bad Frankenhausen
Los amantes del deporte también encontrarán en Turingia una oferta variada para disfrutar sus vacaciones de forma activa. Cicloturismo, marcha nórdica, recorridos en canoa, equitación, deportes acuáticos o vuelo no son más que algunas de las posibilidades. En invierno, los bosques del Thüringer Wald se convierten en El Dorado de los esquiadores, con 1800 km de rutas y unos 200 km de pistas donde practicar el esquí de fondo. Además Turingia dispone de modernas instalaciones, como los parques de aventura de Steinach u Oberhof y sus circuitos de cuerdas, así como ofertas únicas, como puede ser la oportunidad de practicar saltos de esquí a cualquier nivel o lanzarse en un trineo de bobsleigh, como auténticos campeones. Existe una línea telefónica especializada, el Schneetelefon, que le informará detalladamente sobre las condiciones para practicar deportes invernales en las estaciones de esquí de la región.
Naturalmente, en Turingia también se puede dedicar uno a descansar sin más. Contamos con unos 20 balnearios y centros termales, cuyas condiciones satisfacen cualquier exigencia para tomarse unas vacaciones dedicadas al bienestar más elegante. El hecho de que Turingia se haya convertido en una región con gran tradición balnearia hay que agradecérselo a la variada gama de excelentes remedios naturales, como los manantiales de aguas salinas o sulfurosas, los barros y minerales, sin olvidar las bondades del clima. Con modernas clínicas de rehabilitación, baños termales y especiales, parques, senderos, conciertos en balnearios, sendas de cicloturismo y mucho más, los balnearios de la región esperan con los brazos abiertos a quienes busquen relajarse y recuperarse.
La oficina de asistencia del Service-Center Thuringen ofrece información y folletos sobre las posibilidades de Turingia para los turistas, alojamientos y ofertas de viajes, así como asesoramiento sobre eventos, venta de entradas y ofertas de última hora. Todo ello en el teléfono 0361-37420 o en Internet, en el sitio  www.thueringen-tourismus.de.
La montaña de Große Inselsberg se considera la puerta a los bosques del Thüringer Wald. Es uno de los símbolos de la región, visible a gran distancia.
La montaña de Große Inselsberg se considera la puerta a los bosques del Thüringer Wald. Es uno de los símbolos de la región, visible a gran distancia.